Alimentación agricultura y trabajo decente
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Producción de cultivos


Se estima que la agricultura es una fuente de medios de vida para un 86 por ciento de la población rural (Informe sobre el Desarrollo Mundial, 2008). Los cultivos proporcionan más del 84 por ciento de los alimentos del mundo. Los aumentos que se proyectan de la población mundial junto con una dieta mejorada indican que la producción actual de productos agrícolas deberá aumentar sustancialmente en las próximas décadas. Se necesitará aumentar la producción de cereales y de cultivos hortícolas – donde el trigo, el arroz y el maíz  en conjunto proporcionarán el 60 por ciento del total de los hidratos de carbono y los productos hortícolas contribuirán a una alimentación equilibrada.

Los grupos rurales de ingresos bajos son asalariados, en su mayoría son trabajadores casuales y estacionales, pequeños propietarios que se dedican a la cultura de los  cultivos comerciales tradicionales, que crían ganado, que realizan tareas no agrícolas de bajo rendimiento, y que a menudo combinan dos o más de estas actividades. Por consiguiente, la producción de cultivos permanecerá como algo esencial para la reducción de la pobreza y la generación del empleo rural y de los ingresos.

Los últimos aumentos en la producción agrícola se han presentado como consecuencia de su capacidad de extensión y de intensificación. Como la tierra disponible y los recursos hídricos disminuyen en muchos países en desarrollo, el crecimiento futuro de la producción de alimentos tendrá que provenir de una agricultura con mayor intensificación tanto en las zonas altas como en las bajas. Los problemas que se asocian comúnmente con la intensificación de los cultivos comprenden el excesivo e inadecuado uso de fertilizantes y plaguicidas, lo cual contribuye al deterioro de la calidad del agua y genera graves riesgos para la salud humana que afectan a la mano de obra agrícola y a la población rural, a la vez que dan lugar a una mayor resistencia de las plagas a los plaguicidas.

La labor de la FAO en la intensificación de la producción sostenible y la diversificación de cultivos utiliza el método de gestión del ecosistema para aumentar la cantidad y mejorar la calidad de los alimentos producidos y para aumentar los ingresos destinados a mejorar los medios de subsistencia de las poblaciones rurales pobres.

Las actividades de la producción de cultivos en la FAO se basan en el Manejo integrado de plagas (MIP) para el cual se utiliza el método enfoque de la Escuela de campo para agricultores, para capacitar a cientos de miles de pequeños agricultores en los países en desarrollo. El Manejo integrado de plagas (MIP) comprende una atenta consideración de todas las técnicas de control de plagas disponibles y la consiguiente integración de medidas apropiadas para frenar el desarrollo de las poblaciones de plagas y mantener el uso de pesticidas y otros tipos de intervención a niveles económicamente justificados. De esta forma, se mínimizan los riesgos para la salud humana y el medio ambiente. El Manejo integrado de plagas contribuye al crecimiento de un cultivo sano con la mínima alteración posible de los agroecosistemas y promueve los mecanismos naturales de control de plagas. El enfoque de la Escuela de campo para agricultores utiliza métodos participativos para capacitar a los individuos y comunidades, con particular atención a las agricultoras, para que trabajen en favor del desarrollo sostenible de sus propios medios de vida mediante cultivos mejorados, gestión de plagas y adopción de decisiones. Módulos de capacitación sobre salud y seguridad ocupacional han sido desarrollados por algunos programas de Escuelas de campo,  como por ejemplo el de Burkina Faso que ha contado , con el apoyo de la División de la FAO sobre Género, Equidad y Empleo Rural (ESW).

El método de intensificación de cultivos concuerda con los principios de las Buenas prácticas Agrícolas (BPA). Un protocolo de BPA puede servir como instrumento de referencia para tomar decisiones en cada paso del proceso de producción (por ejemplo, la selección de semillas, la preparación de la tierra, el control de las malezas), sobre las prácticas y/o resultados que son sostenibles desde el punto de vista ecológico y socialmente aceptables, con el objeto de producir cultivos seguros y de alta calidad de una manera económicamente sostenible. La implementación de las BPA puede contribuir a mejorar el bienestar social promoviendo condiciones de empleo más justas, especialmente la selección de tecnologías agrícolas de menores riesgos. La FAO y la OIT conjuntamente pueden estimular a los promotores públicos y privados de los protocolos de las BPA para que incorporen de modo completo las cuestiones de bienestar social y las necesidades de la mano de obra agrícola en protocolos y normativas.

La labor de la FAO para reducir los riesgos de los plaguicidas para los cultivos incluye la promoción del Manejo integrado de plagas, el cual tiene como objetivo reducir la utilización total de plaguicidas y, en los casos en los que el uso del plaguicida es la única medida disponible, promueve la selección de productos menos peligrosos, y la aplicación de medidas de precaución para reducir los riesgos en la salud y el medio ambiente. El control normativo de los plaguicidas está siendo mejorado a través del fortalecimiento de las políticas, y de los sistemas de regulación y aplicación, y mediante la implementación del Código Internacional de Conducta para la Distribución y Utilización de Plaguicidas. Las Directrices temáticas prácticas del Código de Conducta abarcan los equipos de los pesticidas, la política de los pesticidas, los reglamentos y su aplicación, los distribuidores de plaguicidas y los comerciantes, la capacitación y la sensibilización, el registro de plaguicidas y otros aspectos. Se presta especial atención a la eliminación gradual de los plaguicidas altamente tóxicos. La FAO proporciona la Secretaría para el Convenio de Rotterdam sobre el Procedimiento de Consentimiento Fundamentado Previo Aplicable a Ciertos Plaguicidas y Productos Químicos Peligrosos Objeto de Comercio Internacional, el cual establece obligaciones jurídicamente vinculantes en relación al comercio de plaguicidas y los productos químicos industriales que han sido prohibidos o seriamente restringidos por razones sanitarias y/o ambientales. La FAO también implementa un Programa sobre la prevención y destrucción de plaguicidas caducados.

La OIT y la FAO recientemente unieron sus esfuerzos para impulsar la agricultura y el trabajo digno en la República de Liberia. En 2005, Liberia salió de una guerra de 14 años que devastó su economía. Se estima que la cifra de desempleo es de aproximadamente 85 por ciento, la creación de empleos por medio de los enfoques de labor intensiva, utilizando métodos apropiados para incorporar grandes cantidades de jóvenes no capacitados, adquirió el carácter de prioridad esencial para el Gobierno de Liberia. Su Excelencia Ellen Johnson Sirleaf, Presidenta de Liberia, se dirigió a la Conferencia de la OIT en junio de 2006 a fin de hacer un llamamiento para la creación de empleos dignos para los liberianos (véase: comunicado de prensa sobre S.E. Ms. Ellen Johnson Sirleaf. Como resultado de ello, el Gobierno con la asistencia de la OIT formuló una completa estrategia para el trabajo digno en Liberia (en inglés) que se inició en julio de 2006. Se identificó la agricultura como un sector vital para una exitosa estrategia de empleo y el Gobierno de Liberia centró su atención en la agricultura para aumentar la capacidad de la misma en la generación de rentas, empleo y el empleo por cuenta propia a lo largo de la cadena de valor de los productos agrícolas. Dentro de este marco, en asociación con la FAO y el Ministerio de Agricultura, la OIT realizó un estudio a fin de (1) ayudar a identificar la tecnología y los conocimientos técnicos  requeridos  junto con otras medidas para reactivar la producción  y el empleo en la agricultura, en particular en las plantaciones de caucho, la producción de cultivos (arroz y yuca), horticultura y ganadería; y (2) evaluar la capacidad de la agricultura (cultivos y ganado) en Liberia con el propósito de generar a corto, medio y largo plazo rentas, empleo y empleo por cuenta propia para jóvenes, mujeres y personas desplazadas, que representan los desempleados y los subempleados.

En Mozambique, uno de los países piloto seleccionados para la implementación de «Unidos en la acción» de las Naciones Unidas, la OIT y la FAO han acordado fortalecer su colaboración sobre el Pilar Capital Humano del Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo (MANUD), de  los Asociados en cooperación para la educación, del Grupo de Coordinación de Género y del Programa de género que se desenvuelven dentro del marco del Fondo para el Logro de los ODM (financiado por España). Los logros del trabajo de colaboración de la OIT/FAO son: el establecimiento de vínculos intersectoriales entre el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Trabajo; la implementación del método «WIND» (Mejora del trabajo en el desarrollo vecinal); de la OIT una provisión de programas de capacitación sobre la incorporación de las cuestiones de género para el gobierno y los oficiales de la Naciones Unidas; e intercambio de los materiales de capacitación y de los estudios de investigación.

Contactos

Punto focal de la FAO: Anne Sophie Poisot, AGPP (AnneSophie.Poisot@fao.org)

© ILO/cn0042/M. Crozet

Recursos relacionados

Recursos de la FAO 
Otros recursos
  • Convenio de Rotterdam
  • Módulo de capacitación para las Escuelas de Campo sobre «Los agricultores, la salud de los trabajadores y la seguridad" en Burkina Faso (en francés)