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Trabajadores rurales

Los trabajadores rurales son aquellos que trabajan en las explotaciones agrícolas y las plantaciones y en las instalaciones primarias de elaboración para la producción de alimentos y fibras. Trabajan a cambio de dinero en efectivo o de pagos en especie y no poseen ni alquilan la tierra ni los instrumentos utilizados en su labor. Se incluyen entre ellos, trabajadores permanentes a tiempo completo, estacionales, temporales, casuales, migratorios, indígenas, a destajo (es decir, pagados por unidad de trabajo) y pequeños agricultores que a menudo realizan tareas agrícolas pagadas a fin de completar sus propios ingresos.

Los trabajadores agrícolas alcanzan a 450 millones y representan el 40 por ciento de la mano de obra agrícola mundial y este número está en aumento en la mayor parte de las regiones del mundo. Las mujeres asalariadas en las zonas de trabajo agrícola representan entre 20 y 30 por ciento de la mano de obra asalariada, cifra que alcanza a 40 por ciento en América Latina y el Caribe. Estos números se hallan en crecimiento también en la mayoría de las regiones (FAO, OIT, UITA, 2005). Los trabajadores agrícolas se encuentran entre los grupos más pobres y de mayor inseguridad alimentaria: en muchos países, más del 60 por ciento vive en condiciones de pobreza. Además, la mayor parte del empleo rural y agrícola se basa en acuerdos informales, en el sentido de que los trabajadores no son reconocidos ni protegidos por marcos legales o normativos.

Entre los trabajadores agrícolas existen altas tasas de pobreza, de inseguridad alimentaria, muerte, lesiones y enfermedades. Asimismo, se les niegan con frecuencia los derechos humanos básicos. Esto es debido principalmente al carácter informal de la producción agrícola y también a otros factores como mercados incompletos, asimetría en la información, altos costos de transacciones y el mal funcionamiento de los mercados complementarios (especialmente la tierra y el crédito), el trabajo rural no es homogéneo y tiene una amplia variedad de acuerdos contractuales y de relaciones de empleo. Es importante reconocer la variedad de las relaciones de empleo y las condiciones de los trabajadores rurales, porque, a la vez que sufren la más alta incidencia de pobreza y vulnerabilidad, la falta de homogeneidad en el sector y el predominio de la informalidad son las principales causas de su bajo nivel de organización y de sindicalización. Esto, a su vez, es uno de los principales determinantes de su continua invisibilidad para los encargados de la formulación de políticas y las instituciones a nivel micro y macro: los grupos de la sociedad civil que trabajan directamente con los trabajadores agrícolas continúan ofreciendo poco apoyo a favor del fortalecimiento de sus capacidades y la mejora de sus medios de vida, si se los compara con otros grupos de agricultores.

Los trabajadores y sus sindicatos desempeñan una importante función en la reducción de la pobreza y en el desarrollo rural y agrícola, pero a menudo no son reconocidos, si bien su contribución para hacer que la producción de alimentos y seguridad alimentaria sean sostenibles, seguras y saludables es prácticamente inexplorada. Existen muchos mecanismos por los cuales su contribución puede hacerse visible, entre ellos, la ejecución de prácticas sostenibles, del mantenimiento de los requisitos de inocuidad de los alimentos y del mantenimiento de un lugar de trabajo seguro, saludable y en buenas condiciones ambientales.

Existe una historia de colaboración entablada entre la FAO y las organizaciones de trabajadores agrícolas, con puntos culminantes en la década de 1980 y los primeros años de la década de 1990. En los últimos años, la FAO ha renovado la colaboración con la Unión  Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (UITA) y sus afiliados centrándose en la capacidad institucional de crear organizaciones de trabajadores agrícolas y de sus afiliados. Comenzó por medio de la Iniciativa de Agricultura y Desarrollo Rural Sostenibles (ADRS) y continuó en el marco del Memorando de Entendimiento entre la FAO y la OIT.

En la estructura tripartita de la OIT, los trabajadores están representados mediante sus organizaciones junto con las organizaciones gubernamentales y de los empleadores. En la OIT, el departamento de la  Oficina de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV) actúa directamente con los trabajadores y sus organizaciones incluyendo a los trabajadores del sector agrícola. En septiembre de 2003, el Simposio Internacional de Trabajadores sobre el Trabajo Digno en la Agricultura (en inglés) hizo un llamado a la OIT para que «…intensificara su colaboración con la FAO en las cuestiones de interés común: (1) la causa y el efecto de la disminución en los precios mundiales de los productos básicos y sus repercusiones en el empleo rural y los medios de subsistencia de los pequeños productores; (2) agricultura y desarrollo rural sostenibles (ADRS) y el compromiso de los sindicatos y las organizaciones de los trabajadores en la ejecución de la Iniciativa ADRS; (3) seguridad alimentaria; (4) creación de capacidades y capacitación de los líderes de los sindicatos y las cooperativas en la formulación de políticas agrícolas participativas; y (5) concienciación sobre los temas de salud e inocuidad con especial atención a la prevención del VIH/SIDA entre los jóvenes de las zonas rurales».

 

Contactos

Centro de coordinación de la FAO: Paola Termine, ESWD (Paola.Termine@fao.org)

Centro de coordinación de la OIT: Lene Olsen, ACTRAV  (olsen@ilo.org)