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Empleo juvenil

Las Naciones Unidas definen como “jóvenes” a las personas con edades entre los 15 y 24 años, como se acordó durante las preparaciones del Año Internacional de la Juventud (1985) y se ratificó por la Asamblea General (ver A/36/215 y la resolución 36/28, 1981). Sin embargo, es importante realizar una distinción entre los conceptos de “niño” y “joven”. Niños son los menores de 14 años, aunque el Artículo 1 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño define como “niños” a las personas de hasta 18 años. Esta decisión se tomó de forma intencionada para que la Convención proporcionase protección y derechos a un grupo de edad los más amplio posible. Además, anteriormente no existía ninguna otra Convención de las Naciones Unidas similar sobre los Derechos del Niño que se pudiese tomar como referencia. Cuando se habla de empleo juvenil, el concepto de “juvenil” incluye a aquellas personas con edades comprendidas entre la edad laboral mínima (de acuerdo con la legislación internacional) y los 24 años. Se estima que este grupo constituye el 18 por ciento de la población mundial (2006) y el 25 por ciento de la población mundial total en edad de trabajar. La mayoría de la población mundial (casi el 85 por ciento) vive en países en desarrollo. El 60 por ciento, aproximadamente, se encuentra en Asia y el 24 por ciento en las regiones en desarrollo de África, América Latina y el Caribe. Para 2025, el número de jóvenes viviendo en países en desarrollo alcanzará el 89,5 por ciento (UNDESA 2006, Previsiones demográficas mundiales).

Alrededor de 88,2 millones de mujeres y hombres jóvenes están en paro y representan el 47 por ciento de los 185,9 millones de personas desempleadas en todo el mundo (OIT 2006). Además, se estima que a nivel mundial 400 millones de jóvenes –o aproximadamente un tercio de toda la juventud entre 15 y 24 años– sufre las consecuencias de la carencia de un trabajo digno. La gran mayoría de las ocupaciones disponibles para los jóvenes está mal pagada, es insegura y no ofrece ni buenas condiciones laborales ni perspectivas de promoción. Aproximadamente el 25 por ciento de la población juvenil trabaja, pero vive con menos del equivalente de 2 USD al día (PNUD- ODM España 2007).

Por otra parte, los jóvenes pertenecen a un grupo vulnerable cuyos intereses no se encuentran protegidos, ya que a menudo carecen totalmente o cuentan sólo con un acceso restringido a los sindicatos de trabajadores o a los servicios de apoyo financiero. La OIT estima que el 93 por ciento de los empleos disponibles actualmente para la población juvenil en los países en desarrollo se hallan en el sector de la economía informal: lo cual se traduce en ganancias bajas, condiciones de trabajo precarias y una protección social prácticamente inexistente. La resolución A/RES/57/165 adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2002 para la Promoción del Empleo Juvenil “Alienta a los Estados Miembros a que preparen estudios y planes de acción nacionales sobre el empleo de los jóvenes, con la participación de las organizaciones juveniles y de jóvenes”.

La falta de oportunidades de empleo digno es un problema particularmente grave para las chicas jóvenes y la implementación de políticas constituye un factor esencial para paliar esta situación.  La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer siempre insta a los gobiernos nacionales a implementar sus recomendaciones y de ese modo aplicar mejores políticas a nivel nacional teniendo en cuenta la dimensión de género. También es necesario eliminar la discriminación durante los cursos de formación para el empleo y el desarrollo de habilidades. Las políticas deben asegurar que las chicas puedan entrar en el mercado laboral en igualdad de condiciones con los chicos. La juventud indígena, que no tiene ninguna posibilidad de trabajar en los territorios que sus antepasados han poblado desde hace generaciones, debe afrontar también una serie de problemas particulares cuando busca empleo en otra parte.

Alrededor del 85 por ciento de los 500 millones de personas que alcanzarán la edad de trabajar durante el próximo decenio viven en países en desarrollo. Los jóvenes del mundo en desarrollo representan la próxima generación de actores económicos y sociales. Son poderosos agentes de cambio e importantes fuentes de ideas y de soluciones para alcanzar un desarrollo sostenible. Esta situación le ofrece al mundo una ocasión sin precedentes para invertir en la juventud a fin de acelerar el crecimiento y reducir la pobreza.

Además, el fomento del trabajo digno para los jóvenes puede evitar el trabajo infantil (entendiéndose aquí como niños a todas aquellas personas menores de 18 años). En este respecto es posible realizar una importantísima contribución para la erradicación de una de las peores formas de trabajo infantil (que afecta aproximadamente a 52 millones de jóvenes y niños con edades entre los 15-17 años, muchos de los cuales trabajan en el sector agrícola, según las estimaciones de la OIT) si conseguimos asegurar que este grupo sólo participe en actividades apropiadas para su edad (Convención de la OIT 182). Según la OIT la falta de un trabajo digno desde una edad temprana suele comprometer de forma permanente el futuro laboral de un individuo y puede confinar a la juventud a un círculo vicioso de pobreza y exclusión social.

El empleo juvenil está contemplado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (Objetivo 1, meta 1.B). Gracias al impulso de la Declaración del Milenio de 2001, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Banco Mundial y las Naciones Unidas (ONU) crearon conjuntamente la “Youth Employment Network (YEN)” (Red de empleo para los jóvenes) con el fin de «formular y poner en práctica las estrategias que brindan a los jóvenes de todo el mundo una posibilidad concreta de encontrar un trabajo digno y productivo». La labor de la YEN ha sido reforzada por una serie de resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que animan a los Estados Miembros a desarrollar un enfoque global para abordar el empleo juvenil. La Guía publicada en 2008 proporciona un marco para el desarrollo de Planes de Acción Nacionales de Empleo Juvenil.

Empleo juvenil en agricultura

En África subsahariana y en Asia meridional, al menos el 70 por ciento de los jóvenes vive en zonas rurales y la mitad de la población joven inicia su vida laboral en el sector agrícola (FIDA, 2007). Por otra parte, las zonas rurales están perdiendo la mano de obra joven y productiva a causa de la constante migración rural-urbana de los jóvenes y de la propagación del VIH/SIDA, que en la gran mayoría de los casos afecta a las personas infectadas en plena vida activa.

La FAO y la OIT tienen el firme propósito de promover el empleo juvenil, ofreciendo a todos los jóvenes de los países en desarrollo suficientes oportunidades para obtener un trabajo digno y productivo en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana, además de disfrutar de una vida laboral que aproveche plenamente sus talentos, aptitudes y aspiraciones. La creación de empleo para los jóvenes en el sector de la agricultura podría contribuir a disminuir las peores formas de trabajo infantil, promover el empleo y el desarrollo rurales y ayudar a reducir la pobreza mediante el aumento de los ingresos.

En especial se debe prestar particular atención a la diseminación de las oportunidades asequibles y relevantes de educación, capacitación y desarrollo profesional adecuados. La oferta de capacitación técnica y vocacional debería preparar a los jóvenes para el mundo laboral con la adquisición de las habilidades, conocimientos y actitudes necesarios para desarrollar una carrera profesional y participar activamente en el mundo laboral. La FAO y la OIT junto con la UNESCO han publicado recientemente el informe “Addressing Challenges and Opportunities for Rural Youth Employment” (Afrontar los desafíos y las oportunidades del empleo rural juvenil) basado en un estudio conjunto elaborado en Asia.

Objetivos de políticas compartidos

Los objetivos compartidos de la FAO y la OIT para el empleo juvenil son los siguientes:

  • Tratar a los jóvenes como un grupo prioritario necesitado de una atención particular y de políticas y programas de desarrollo específicos.
  • Garantizar que todos los principales programas, políticas e inversiones para el desarrollo se planifiquen consultando con los jóvenes y teniendo siempre en consideración sus opiniones, necesidades y las posibles repercusiones para ellos.
  • Hacer participar a los hombres y mujeres jóvenes en las políticas y en la toma de decisiones en materia rural y agrícola a nivel comunitario, nacional e internacional.
  • Suministrar a los jóvenes de las zonas rurales programas educativos, de capacitación y de voluntariado apropiados, que valoricen la agricultura y la vida rural y preparen a la población joven para crearse medios de subsistencia tanto rurales como urbanos.
  • Facilitar el acceso de la juventud a los empleos oficiales proporcionando programas de aprendizaje y de capacitación, incluyendo también a los jóvenes que no cuentan con una educación académica.
  • Garantizar a la juventud rural, en particular a las mujeres, un acceso a la tierra y a los servicios financieros disponibles para los adultos.

Actividades del programa de empleo juvenil

En la actualidad se están desarrollando en varios países del mundo muchas iniciativas con el apoyo técnico de la FAO y la OIT para la promoción de empleos juveniles dignos.

Recientemente se ha inaugurado en Malawi un UNJP de dos años para el Empleo y la Potenciación Juvenil con el objetivo de crear oportunidades concretas de empleo para los jóvenes en áreas rurales de 4 distritos de Malawi. En Mozambique dentro del UNJP Promotion of Youth Employment ( (Promoción del empleo juvenil) siete organizaciones de las Naciones Unidas se han comprometido a prestar su apoyo a Mozambique para reforzar su capacidad de fomentar la creación de empleos dignos contribuyendo a la mejora de las opciones de encontrar trabajo de jóvenes hombres y mujeres mediante la reducción de los riesgos y vulnerabilidades al entrar en el mercado laboral y la potenciación de las perspectivas de recibir ingresos y encontrar un empleo digno.

En Sudán, el UNJP  Creating Opportunities for Youth Employment in Sudan (MDGF-1888) (Crear oportunidades para el empleo juvenil en Sudán) se ha puesto en marcha con el objetivo de ofrecer oportunidades para desarrollar las habilidades y los medios de vida de los jóvenes, en especial de los repatriados y soldados desmovilizados, y prestar asistencia para que el empleo juvenil forme parte integrante de los marcos de desarrollo nacionales.

En Nepal el UNJP Jobs for Peace (Trabajos para la paz) se inició en 2008 para contribuir a la construcción de la paz nacional y la reducción de la pobreza a través del empleo y la potenciación de los jóvenes. El proyecto también fomenta la formación de grupos pacíficos de jóvenes y comunidades a través de actividades de desarrollo empresarial y social, facilitando así la comunicación, el intercambio y el refuerzo del proceso de pacificación.

En Túnez, el UNJP Engaging Tunisian Youth to Achieve the Millennium Development Goals (MDGF-1930) (Participación activa de la juventud tunecina en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio)  se puso en marcha en 2009 para desarrollar y mejorar las capacidades de las zonas afectadas por las migraciones gracias a la creación de puestos de trabajo dignos y a la promoción de las competencias locales.

En Honduras, el UNJP de tres años Desarrollo humano juvenil vía empleo para superar los retos de la migración se inició en 2009 con el objetivo de capacitar al grupo vulnerable de hombres y mujeres jóvenes entre 15 y 29 años de edad con muchas probabilidades de verse forzados a emigrar para encontrar trabajo. Específicamente, el programa pretende promover el espíritu empresarial y crear empleos dignos que garanticen la igualdad de oportunidades mediante la inserción de los jóvenes en el proceso productivo y el fomento de un sentimiento de pertenencia a la zona que disuada la migración irregular.

En la Franja de Gaza y la Ribera Occidental se inauguró en 2008 un programa de Escuelas de campo y de vida para jóvenes agricultores (JFFLS) con el fin de mejorar las capacidades y habilidades de generar ingresos de los jóvenes vulnerables. Las agrupaciones de antiguos alumnos de las JFFLS en cooperativas de agricultores se llevaron a cabo por primera vez en este contexto y han demostrado ser fundamentales para la sostenibilidad de tales programas.

 

Contactos

Centro de coordinación de la FAO:Peter Wobst, ESWD (Peter.Wobst@fao.org)

Centro de coordinación de la OIT: Gianni Rosas, EMP/SEED (rosas@ilo.org)

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