Empleo Juvenil
A día de hoy, hay más de 1.2 billones de jóvenes en el mundo. Se estima que este grupo constituye el 18 por ciento de la población mundial (2006) y el 25 por ciento de la población mundial total en edad de trabajar. El 90 por ciento de los jóvenes son nacidos en países en desarrollo, donde aproximadamente la mitad de la población vive en zonas rurales. La mayor tasa media anual de crecimiento de de la población de los últimos diez años fue registrada en África Subsahariana (2.5 por ciento), el Oriente Medio (2.2 por ciento), África del Norte (1.7 por ciento) y Asia Meridional (1.7 por ciento). Es proyectado que el crecimiento de la población joven alcance su máximo en 2035.
Alrededor del 40 por ciento – o aproximadamente 81 millones- de los 211 millones de las personas desempleadas en 2009 (OIT, Tendencias Mundiales Del Empleo, Enero 2010) tenían entre 15 y 24 años. La tasa de desempleo de los jóvenes aumentó drásticamente durante la crisis económica global reciente – mas bruscamente que nunca- pasando del 11.9 por ciento hasta los 13 por ciento. El desempleo está más difundido entre los jóvenes viviendo en las zonas urbanas. El desempleo es una opción menos asequible para las personas viviendo en las zonas rurales, donde la mayoría de los trabajadores jóvenes tienen que aceptar cualquier tipo de trabajo para sobrevivir. Además, se estima que 400 millones de jóvenes en el mundo – o aproximadamente un tercio de todos los jóvenes de edad entre 15 et 24 años- padecen de un déficit de oportunidades de trabajo decente (el trabajo decente para los jóvenes es identificado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, Meta 1.B del Objetivo 1) . La gran mayoría de los trabajos disponibles para los jóvenes son pocos remunerados, inseguros, y con pocos beneficios o perspectivas de progresión.
Alrededor de 152 millones de jóvenes, aún si tienen un empleo, viven en hogares donde se gana menos del equivalente a 1.25 USD por día (OIT, Tendencias Mundiales Del Empleo, Enero 2010). Además, en algunos países, se nota un aumento un desaliento vinculado al trabajo entre los jóvenes per cápita, lo que llevó algunos jóvenes a abandonar la búsqueda de empleo.
En África subsahariana y en Asia meridional, al menos el 70 por ciento de los jóvenes vive en zonas rurales y la mitad de la población joven inicia su vida laboral en el sector agrícola (FIDA, 2007). Aunque el empleo en la agricultura disminuyó durante la década 1998-2008, este continúa de ser la fuente principal de empleo para más de la mitad de los trabajadores en Asia oriental, en Asia del sudeste y Pacifico, en Asia meridional y África subsahariana.
La falta de inversiones, para mejorar las perspectivas de trabajo decente para los jóvenes en las zonas rurales, a menudo resultan en condiciones de vida más bajas y la despoblación de las aéreas rurales. La disponibilidad escasa de oportunidades de trabajo y vida decentes, así que la poca esperanza para un futuro mejor son los principales factores empujando los jóvenes a emigrar de las aéreas rurales hacia las zonas urbanas o al extranjero. A menudo, la migración de los jóvenes a las aéreas urbanas lleva al desempleo, la pobreza y la alienación, y en algunos casos a comportamientos anti-sociales o a la explotación. ../?id=27222#123250
La disponibilidad, y el acceso a, de los servicios sociales es más bajo en las aéreas rurales que en las aéreas urbanas. Los jóvenes que viven en las aéreas rurales son más expuestos a riesgos de salud, incluyendo malnutrición, paludismo y VIH/SIDA. Muchos de ellos trabajan en la agricultura, uno de los tres sectores económicos los más peligrosos. Aun, los jóvenes que viven en las zonas rurales son difícilmente sensibilizados acerco a la salud y la seguridad ocupacionales y a los peligros vinculados que pueden sufrir y son difícilmente cubiertos por el cuidado de salud y la seguridad social. La educación y la formación profesional no son siempre asequibles en las zonas rurales, especialmente para las niñas. A menudo es de baja calidad y tiene poco pertinencia con los requisitos del mercado laboral y con las necesidades de ambos hombres y mujeres jóvenes. En muchos países, uno de cada cuatro jóvenes – especialmente las mujeres jóvenes- no son capaz de leer y escribir (Durante el periodo 2005-2007, la tasa media de alfabetización de los jóvenes en África Subsahariana era de 72 por ciento, mientras que la de las jóvenes mujeres era de 67 por ciento. Referirse a: Instituto Internacional de Estadística de la UNESCO). Muchos niños y niñas abandonan rápidamente la escuela para trabajar en granjas o plantaciones: el 70 por ciento de los niños que trabajan lo hacen en la agricultura – mas de 132 millones de niñas y niños que tienen entre 5 y 14 años. El suministro de formación profesional sobre el empleo es también orientado hacia el empleo urbano. En las comunidades rurales, las oportunidades de formación profesional para mejorar las competencias, la productividad y la subsistencia en la agricultura son escasos o se centran en programas que no preparan los niños y las niñas y los jóvenes al trabajo productivo en la agricultura. La transferencia de tecnología y los servicios de asesoría a través de programas de aprendizaje basados en los grupos, como los servicios de vulgarización, generalmente no son dirigidos a los jóvenes, especialmente las mujeres jóvenes.
Programas de empleo y de subsistencia- incluyendo el acceso al crédito y otros activos – se han centrado cada vez más en las actividades no agrarias como un medio de diversificar el portafolio de las oportunidades económicas en las aéreas rurales . La transformación agrícola a través de la promoción de enfoques no agrarios y sectoriales puede ayudar a los jóvenes en las aéreas rurales a moverse del subempleo y de los trabajos con poca remuneración en la economía informal hacia el empleo en la economía formal.
La agricultura, sin embargo, continuara de tener un papel central en el suministro de trabajos y ganancias a los trabajadores jóvenes y adultos, especialmente aquellos que viven en países de bajos ingresos. Enfoques integrados que promuevan intervenciones para aumentar la productividad en la agricultura – por ejemplo a través de inversiones en el cultivo de la tierra, en las infraestructuras económicas y sociales, en las cadenas de valor agrícolas, en el desarrollo de los recursos humanos y en la transferencia de tecnología – combinados con oportunidades de empleo - que tengan en cuenta el género- en actividades no agrarias, con una salud y seguridad laborales mejoradas, con una seguridad social y condiciones de trabajo en general, y con la participación y el apoyo activos de las organizaciones de trabajadores y de empleadores, podrían rendir las actividades rurales mas atractivas para los hombres y mujeres jóvenes. Paralelamente, estas intervenciones pueden fortalecer la seguridad, reducir la dependencia y las vulnerabilidades, estimular el crecimiento y promover el trabajo decente para ambos hombres y mujeres en las aéreas rurales (OIT, Precios de los alimentos, empleo y trabajo decente, 2009).
Alianzas estratégicas
"La Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas A/RES/57/165 (Diciembre de 2002) sobre la promoción del empleo juvenil “Alienta a los Estados Miembros a que preparen estudios y planes de acción nacionales sobre el empleo de los jóvenes, con la participación de las organizaciones juveniles y de jóvenes”.
Uno de los importantes asuntos del trabajo de abogacía por el empleo juvenil gira en torno al establecimiento de alianzas estratégicas sobre el empleo juvenil. Estos incluyen la colaboración con las instituciones multilaterales y otras organizaciones internacionales para asegurar la coherencia política entre las iniciativas nacionales que afectan el empleo juvenil, como la promoción de redes de pares globales o entre países para lograr un mejor rendimiento y compartir las buenas prácticas entre los miembros y otras partes interesadas de la OIT. En este aspecto, el papel de la FAO y de la OIT es de ampliar las alianzas existentes sobre el empleo juvenil, particularmente con las Agencias de las NU involucradas y dentro del marco de la reforma de las NU, dentro de la Red de Empleo de los Jóvenes y también el sector privado.
La Red de Empleo de los Jóvenes (YEN) es una alianza estratégica sobre el empleo juvenil que fue establecida por el Secretario General de la ONU en 2001 a través de una alianza entre la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidades (ONU) y el Banco Mundial (BM) (Socios Principales). El YEN proporcionó un importante vehículo para construir un consenso e influenciar la agenda del desarrollo internacional para apoyar el empleo y la inclusión social de los jóvenes. El trabajo del YEN fue fortalecido por une serie de Resoluciones de la Asamblea General de la ONU que alientan a los Estados Miembros a desarrollar un enfoque amplio para el empleo juvenil.
Contactos
FAO Focal Point: Peter Wobst, ESWD (Peter.Wobst@fao.org)
ILO Focal Point:Gianni Rosas, ED/EMP (youth@ilo.org)


