Alimentación agricultura y trabajo decente
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Éxodo rural

Más del 3 por ciento de la población mundial son migrantes internacionales (UNDESA, 2009). Según el PNUD (2009) la migración interna es cuatro veces más grande que la internacional. La presión demográfica, la escasez de la tierra, la menor productividad agrícola y la falta de oportunidades para obtener ingresos influencian el éxodo rural, que es el resultado de un complejo proceso de adopción de decisiones. Normalmente estas decisiones se toman por una combinación de factores de «empuje» y «atracción». En muchos casos es provocada por la falta de empleo y de oportunidades de obtener ingresos (a nivel mundial, la mayoría de los emigrantes, emigran por falta de trabajo); en otros casos, por las guerras, los disturbios civiles, la expulsión, los conflictos étnicos y la violencia asociada y la violación de los derechos humanos, o también a causa de un medio ambiente deteriorado, una disminución de la fertilidad del suelo, enfermedades de los cultivos y/o de los animales, sequía, inundaciones y otras catástrofes naturales que destruyen los medios de vida.

Los movimientos transitorios y circulares de los trabajadores rurales al interno de sus países aumentan de forma constante. La migración interna es adoptada por las familias pobres rurales para combinar  las actividades agrícolas y no agrícolas estacionales en busca de mejores perspectivas de empleo y mayor bienestar. Mejoras en las comunicaciones y en el transporte facilitan el movimiento interno de las personas a una escala mucho más grande.

La migración del campo a la ciudad aumenta tanto las esperanzas como las preocupaciones. Los ingresos transferidos, de los emigrantes a sus hogares, en forma de remesas pueden aumentar la seguridad alimentaria, ayudar a la diversificación de los medios de vida y los ingresos y a reducir la vulnerabilidad asociada con los cambios bruscos. Sin embargo, la migración también redistribuye los trabajos de la unidad familiar asociados con las actividades productivas y reproductivas en las zonas de origen, reduce la mano de obra para la producción de alimentos y aumenta la carga de trabajo de hombres y mujeres, dependiendo éste  sólo de quién se queda. Por el aumento de la mano de obra y del grupo de consumidores, los migrantes pueden determinar una aceleración del crecimiento económico en las zonas receptoras, aun cuando las zonas urbanas puedan experimentar una considerable tensión por la inseguridad alimentaria que se genera a raíz de la afluencia de inmigrantes. La garantía de que la emigración no dañe el desarrollo local es un desafío constante para las zonas de origen.

Los trabajadores migratorios pueden favorecer a las zonas de origen y destino cuando disfrutan de condiciones de trabajo dignas y cuando sus derechos laborales y humanos fundamentales son respetados. Las políticas agrícolas y de seguridad alimentaria eficaces pueden tener un importante efecto positivo sobre los resultados de la inmigración impulsando mayores y mejores oportunidades de empleo en las zonas rurales (por medio del desarrollo de empresas, de redes de seguridad a través del empleo y de técnicas agrícolas más avanzadas); mejorando las oportunidades para que los residentes de las zonas rurales utilicen de forma más productiva las remesas que reciben de sus familiares emigrantes; y minimizando los riesgos asociados con los desplazamientos migratorios entre fronteras, por ejemplo, controlando la propagación de las plagas de cultivos y de las enfermedades de animales.

Un elemento importante del trabajo de la FAO es entender el potencial de la migración para el desarrollo rural. Para ello, la FAO promueve políticas y programas a fin de mejorar las condiciones de vida en las zonas rurales, reducir la magnitud de la angustia que produce la emigración y mejorar las condiciones en las que tiene lugar la migración internacional. De esta manera, la FAO tiene en cuenta cómo la migración se relaciona con los vínculos urbano-rurales, los cambios en las estrategias de subsistencia rurales y los factores determinantes de estos cambios; y cómo la migración afecta el acceso a activos productivos. También son considerados bienes sociales, los cuales incluyen no sólo las relaciones sociales entre los productores y comerciantes, sino también las redes de migrantes. También se presta especial atención a promover la igualdad de género y el acceso de los trabajadores rurales migrantes a un empleo rural decente.

Dentro de este marco, la FAO ha firmado una Carta de Acuerdo con la Escuela de Estudios Globales (SGS) de la Universidad de Sussex (Reino Unido). El objetivo es evaluar si y cómo los Programas de Trabajo Decente por País (PTDP) abordan la cuestión de cómo la migración rural y los vínculos rural-urbanos pueden contribuir a la promoción de las oportunidades de más y mejores empleos en las zonas rurales, incluida la mejora de las oportunidades de los residentes rurales para utilizar productivamente las remesas que reciben de sus familiares migrantes, así como reducir los riesgos asociados con los movimientos migratorios. Los resultados de este trabajo serán utilizados por la FAO en colaboración con la OIT y con los gobiernos nacionales para la ejecución de los PTDP. La División de Género, Equidad y Empleo Rural también está colaborando con otros departamentos de la FAO en el contexto de la migración rural y el empleo rural decente.

La OIT se dedica a la migración laboral desde 1919, y ha sido pionera en el desarrollo de instrumentos internacionales para la gobernanza de las migraciones laborales y la protección de los trabajadores migratorios desde la década de 1930. En la actualidad, la OIT está incorporando temas de migración en los programas de países acerca del trabajo digno y en programas nacionales de desarrollo. La OIT contribuye con los países en la creación de capacidades para que se beneficien de la migración laboral y para proteger los derechos de los trabajadores migratorios basándose en el Marco multilateral de la OIT para las migraciones laborales  recientemente elaborado.

Contactos:

Punto focal de la FAO: Elisenda Estruch, ESW (Elisenda.Estruch@fao.org)

Punto focal de la OIT: Ryszard Cholewinski, MIGRANT (cholewinski@ilo.org)