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El ganado y la gripe aviar

Se estima que el ganado contribuye a satisfacer los medios de vida de un 70 por ciento de la población rural pobre del mundo. Es el principal medio de subsistencia para aproximadamente 120 millones de pastores en el mundo (Instituto Internacional de Investigaciones Agropecuarias 2002). Para más de 200 millones de pequeños propietarios de explotaciones agrícolas de Asia, África y América Latina, el ganado, como vacas, búfalos, ovejas, cabras y aves de corral representan el principal recurso de ingreso (FAO, 2006).

El ganado es una parte integral de la sociedad rural, y de los sistemas económicos y ambientales y suministra ingresos, alimentos, fibras, fuerza de tracción, estiércol, ahorros, seguros y posición social para la mayoría de la población rural pobre del mundo.

Aunque los hogares rurales de ingresos bajos reciban ganancias absolutas más pequeñas de la cadena de valor del ganado que los grupos de más altos ingresos, los beneficios relativos para aquellos son mayores. Hay una vinculación interactiva entre el crecimiento del ganado y las rentas del trabajo. Varios estudios de investigación prueban que la ganadería es una fuente de ingresos fundamental para los hogares que están por encima de cierto nivel de activos. El ganado no sólo contribuye al ingreso de las explotaciones agrícolas sino también al aumento de las posibilidades de empleo para la población rural más vulnerable. La promoción del ganado tiene una segunda ronda de efecto indirecto sobre los ingresos rurales y el empleo: el aumento de ingresos a partir del ganado genera una creciente demanda de actividades de trabajo local sumamente intensas en un sector no comerciable, como por ejemplo, los servicios del ganado, elaboración de alimentos, el equipamiento y reparaciones de carácter minorista en el transporte y muchas otras.

Por el contrario, el aumento del empleo no agrícola es el segundo canal importante después de las actividades de la explotación agrícola para mejorar los ingresos del hogar y proporcionar una oportunidad a varios hogares pobres para que aumenten las inversiones en la producción ganadera. El ingreso de efectivo es muy importante para la expansión de la producción ganadera además de permitir un mejor acceso a los servicios y a la infraestructura del mercado.

Como es común en toda la agricultura, el subsector ganadero presenta un cierto número de riesgos respecto de la salud y la seguridad en el trabajo. Los animales pueden transportar enfermedades que son directamente transmisibles a los humanos (zoonosis) como la influenza aviar altamente patógena (IAAP)  o pueden tener la habilidad de «saltar especies» y afectar a los humanos. Las enfermedades diezman a los animales y a la riqueza: recientes infecciones de IAAP determinaron la matanza de más de 140 millones de aves de corral sólo en Asia sudoriental. Sumamente contagiosas, las enfermedades transfronterizas de animales, como la peste porcina africana, pueden también propagarse por medio de los desplazamientos de seres humanos y de animales. La escala de los brotes entre el ganado y los seres humanos aumenta debido a los ritmos de cambio de clima y a los cambios estacionales.

La producción de aves de corral es una actividad económica esencial para las poblaciones rurales de ingresos bajos. La influenza aviar altamente patógena (IAAP) constituye una grave amenaza para los pequeños avicultores rurales pobres de manera directa debido a la mortandad de que es causa, pero quizás más aún de forma indirecta, dadas las rigurosas medidas de lucha contra la enfermedad aplicadas por las autoridades de sanidad animal. Estas medidas pueden privar a los hogares de pequeñas pero importantes cantidades de proteína en su alimentación, del muy necesario ingreso para sufragar gastos menores y, lo más importante, de la posibilidad de invertir para salir de la pobreza.

Influenza aviar

La Influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5N1 es una enfermedad emergente de origen animal. Sus repercusiones sociales y económicas derivan de las medidas y la preocupación por los problemas de la salud de los seres humanos y de los animales, de la pérdida de los medios de subsistencia y del cambio estructural. El último incluye pérdidas en empleos rurales derivados de la reestructuración del sector de aves de corral. Los productores de aves de corral en muchos países en desarrollo están perdiendo ingresos y afrontan un aumento de los riesgos de los medios de subsistencia y de su seguridad alimentaria. Las aves se sacrifican y los precios disminuyen: de tal modo, los trabajadores de las granjas avícolas pierden sus trabajos.

Desde principios de 2004, cuando varios países asiáticos informaron simultáneamente acerca de brotes de gripe aviar, el sector avícola viene sufriendo inmensas pérdidas valoradas en hasta 10 mil millones de dólares EE.UU. debidas a las matanzas de animales infectados en todo el mundo: alrededor de 200 millones de pollos han sido sacrificados o han muerto por la enfermedad desde el inicio de la crisis a fines de 2003. Muchos países han experimentado una fuerte disminución  en la demanda local de aves de corral; ello determinó una reducción de empleos en el sector de producción avícola perjudicando los medios de vida vulnerables. Además de estas pérdidas, el riesgo de una pandemia debilita aún más las delicadas estructuras del mercado y los medios de subsistencia de los pequeños productores avícolas.

Las organizaciones internacionales como la  FAO, la Organización Mundial de la Salud (OMS), y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) están trabajando en colaboración en un Sistema mundial de alerta temprana (y respuesta) en la sede de la FAO, en Roma, para las enfermedades transfronterizas de los animales y las zoonosis emergentes.

La FAO, la OIE y la OMS han difundido varios conjuntos de directrices y planes de acción para los gobiernos nacionales. Muchas de las medidas propuestas incluyen importantes cambios en las prácticas avícolas y en la reorganización de su industria, lo cual tendrá un importante efecto sobre los trabajadores agropecuarios y los trabajadores del procesamiento de las aves de corral. Al mismo tiempo, pocos de estos planes de acción se ocupan de los intereses y bienestar de los trabajadores del procesamiento o agrícolas empleados en los establecimientos avícolas.

Con respecto a la acción preventiva, las cuestiones referentes a los derechos de los trabajadores y su salud  y seguridad en el trabajo, son de particular importancia para la FAO. La OIT ha establecido marcos normativos y ha obtenido una valiosa experiencia que será útil en las prácticas de desarrollo para una prevención y control eficaz de la gripe aviar.


Centro de coordinación de la FAO: Anni McLeod, AGAL (Anni.McLeod@fao.org)

Centro de coordinación de la OIT (influenza aviar): Donato Kiniger Passigli, CRISIS (kiniger@ilo.org)

 

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