Éxodo rural
En los últimos 50 años, 800 millones de personas se han desplazado de las zonas rurales a las ciudades (FAO, 2007). La presión demográfica, la escasez de la tierra, la menor productividad agrícola y la falta de oportunidades para obtener ingresos influencian el éxodo rural, que es el resultado de un complejo proceso de adopción de decisiones. Normalmente estas decisiones se toman por una combinación de factores de «empuje» y «atracción». En algunos casos es provocada por la falta de empleo y de oportunidades de obtener ingresos (a nivel mundial, la mayoría de los emigrantes, emigran por falta de trabajo); en otros casos, por las guerras, los disturbios civiles, la expulsión, los conflictos étnicos y la violencia asociada y la violación de los derechos humanos, o también a causa de un medio ambiente deteriorado, una disminución de la fertilidad del suelo, enfermedades de los cultivos y/o de los animales, sequía, inundaciones y otras catástrofes naturales que destruyen los medios de vida.
La migración del campo a la ciudad aumenta tanto las esperanzas como las preocupaciones. Los ingresos transferidos, de los emigrantes a sus hogares, en forma de remesas pueden aumentar la seguridad alimentaria, ayudar a la diversificación de los medios de vida y los ingresos y a reducir la vulnerabilidad asociada con los cambios bruscos. Sin embargo, la migración también redistribuye los trabajos de la unidad familiar asociados con las actividades productivas y reproductivas en las zonas de origen, reduce la mano de obra para la producción de alimentos y aumenta la carga de trabajo de hombres y mujeres, dependiendo éste sólo de quién se queda. Por el aumento de la mano de obra y del grupo de consumidores, los migrantes pueden determinar una aceleración del crecimiento económico en las zonas receptoras, aun cuando las zonas urbanas puedan experimentar una considerable tensión por la inseguridad alimentaria que se genera a raíz de la afluencia de inmigrantes. Sin embargo, la garantía de que la emigración no dañe el desarrollo local – determinando un aumento del número de hogares cuya cabeza de familia es una mujer, cambios notables en la composición de la edad y sexo y cambios dinámicos en el mercado laboral – es un desafío constante para los países de origen.
Los trabajadores migratorios pueden favorecer a los países de origen y al país receptor cuando disfrutan de condiciones de trabajo dignas y cuando sus derechos laborales y humanos fundamentales son respetados. Las políticas agrícolas y de seguridad alimentaria eficaces pueden tener un importante efecto positivo sobre los resultados de la inmigración impulsando mayores y mejores oportunidades de empleo en las zonas rurales (por medio del desarrollo de empresas, de redes de seguridad a través del empleo y de técnicas agrícolas más avanzadas), mejorando las oportunidades para que los residentes de las zonas rurales utilicen de forma más productiva las remesas que reciben de sus familiares emigrantes; y minimizando los riesgos asociados con los desplazamientos migratorios entre fronteras, por ejemplo, controlando la propagación de las plagas de cultivos y de las enfermedades de animales.
Un elemento importante de la labor de la FAO es impulsar las políticas y los programas a fin de mejorar las condiciones de vida en las zonas rurales, reducir la magnitud de la angustia que produce la emigración y mejorar las condiciones en las que tiene lugar la migración internacional.
La OIT se dedica a la migración laboral desde 1919, y ha sido pionera en el desarrollo de instrumentos internacionales para la gobernanza de las migraciones laborales y la protección de los trabajadores migratorios desde la década de 1930. En la actualidad, la OIT está incorporando temas de migración en los programas de países acerca del trabajo digno y en programas nacionales de desarrollo. La OIT contribuye con los países en la creación de capacidades para que se beneficien de la migración laboral y para proteger los derechos de los trabajadores migratorios basándose en el Marco multilateral de la OIT para las migraciones laborales (en inglés) recientemente elaborado.
Contactos:
Centro de coordinación de la FAO: Libor Stloukal, ESWD (Libor.Stloukal@fao.org)
Centro de coordinación de la OIT: Christiane Kuptsch, MIGRANT (kuptsch@ilo.org)



